PSIBlog da Psicologia da Educa莽茫o UFRGS

setembro 17, 2008

Inscreva-se no RSS

Inteligencia y adaptaci贸n biol贸gica – Piaget

Arquivado em: Piaget — admin @ 2:47 pm

Autor: Jean Piaget
Fonte: http://www.librosgratisweb.com/html/piaget-jean/inteligencia-y-adaptacion-biologica/index.htm

Toda explicaci贸n psicol贸gica termina tarde o temprano por apoyarse en la biolog铆a o en la l贸gica (o en la sociolog铆a, aunque 茅sta tambi茅n termina, a su vez, en la misma alternativa). Para unos, los fen贸menos mentales no se hacen inteligibles si no se los relaciona con el organismo. Este criterio se impone, efectivamente, cuando se trata de las funciones elementales (percepci贸n, motricidad, etc.), de las que la inteligencia depende en sus primeros movimientos. Pero nunca se ha visto que la neurolog铆a explique por qu茅 dos y dos son cuatro, ni por qu茅 las leyes de la deducci贸n se imponen al esp铆ritu con necesidad. Ah铆 se origina la segunda tendencia, que considera irreductibles las relaciones l贸gicas y matem谩ticas, y vincula al an谩lisis de las mismas el de las funciones intelectuales superiores. La cuesti贸n que se plantea consiste en saber si la l贸gica, concebida fuera de las tentativas de explicaci贸n de la psicolog铆a experimental, puede leg铆timamente explicar a su vez algo de la experiencia psicol贸gica como tal.

La l贸gica formal, o log铆stica, constituye simplemente la axiom谩tica de los estados de equilibrio del pensamiento, y la ciencia real que corresponde a esta axiom谩tica no es otra que la psicolog铆a misma del pensamiento. Distribuidas as铆 las tareas, la psicolog铆a de la inteligencia debe seguir teniendo en cuenta los descubrimientos log铆sticos, pero 茅stos no llegar谩n nunca a dictar al psic贸logo sus propias soluciones: s贸lo se limitar谩n a plantearle problemas.

Habremos de partir, por consecuencia, de esta doble naturaleza, biol贸gica y l贸gica, de la inteligencia. Los dos cap铆tulos que siguen tienen precisamente el fin de delimitar estas cuestiones previas y buscar, sobre todo, la reducci贸n a la mayor unidad posible -dentro del actual estado de los conocimientos- de esos dos aspectos fundamentales, aunque aparentemente irreductibles, de la vida del pensamiento. Situaci贸n de la inteligencia en la organizaci贸n mental. Toda conducta, tr谩tese de un acto desplegado al exterior, o interiorizado en pensamiento, se presenta como una adaptaci贸n o, mejor dicho, como una readaptaci贸n.

El individuo no act煤a sino cuando experimenta una necesidad, es decir, cuando el equilibrio se halla moment谩neamente roto entre el medio y el organismo: la acci贸n tiende a restablecer ese equilibrio, es decir, precisamente, a readaptar el organismo (Clapar猫de). Una 鈥渃onducta鈥 constituye, pues, un caso particular de intercambio entre el mundo exterior y el sujeto; pero, contrariamente a los intercambios fisiol贸gicos, que son de orden material y suponen una transformaci贸n interna de los cuerpos que se enfrentan, las 鈥渃onductas鈥 que estudia la psicolog铆a son de orden funcional y operan a distancia cada vez mayor en el espacio (percepci贸n, etc.) y en el tiempo (memoria, etc.), y siguen trayectorias cada vez m谩s complejas (rodeos, retornos, etc.).

As铆 concebida en t茅rminos de intercambios funcionales, la conducta supone dos aspectos esenciales y estrechamente interdependientes: uno afectivo, otro cognoscitivo. Diremos, pues, simplemente, que cada conducta supone un aspecto energ茅tico y afectivo, y un aspecto estructural o cognoscitivo.

Pero si toda conducta, sin excepci贸n, implica as铆 una energ茅tica o una 鈥渆conom铆a鈥 que constituye su aspecto afectivo, los intercambios que provoca con el medio comportan igualmente una forma o una estructura determinante de los diversos circuitos que se establecen entre el sujeto y los objetos. Es en esta estructuraci贸n de la conducta donde reside su aspecto cognoscitivo. Una percepci贸n, un aprendizaje sensomotor (h谩bito, etc.), un acto de comprensi贸n, un razonamiento, etc., vienen a estructurar todos, de una manera u otra, las relaciones entre el medio y el organismo. All铆 es donde presentan ciertos parentescos entre s铆: parentescos que los oponen a los fen贸menos afectivos. Sobre este particular, hablaremos de las funciones cognoscitivas en sentido amplio, incluyendo las adaptaciones sensomotrices.

La vida afectiva y la vida cognoscitiva, aunque distintas, son inseparables. Lo son porque todo intercambio con el medio supone a la vez una estructuraci贸n y una valorizaci贸n, sin que por eso sean menos distintas, puesto que estos dos aspectos de la conducta no pueden reducirse el uno al otro. Es as铆 como no se podr铆a razonar, incluso en matem谩ticas puras, sin experimentar ciertos sentimientos, y como, a la inversa, no existen afecciones que no se hallen acompa帽adas de un m铆nimo de comprensi贸n o de discriminaci贸n. Un acto de inteligencia supone, pues, una regulaci贸n energ茅tica interna (inter茅s, esfuerzo, facilidad, etc.) y una externa (valor de las soluciones buscadas y de los objetos a los que se dirige la b煤squeda), pero ambas regulaciones son de naturaleza afectiva y comparables a todas las dem谩s regulaciones del mismo orden.

Rec铆procamente, los elementos perceptivos o intelectuales que se encuentran en todas las manifestaciones emocionales afectan a la vida cognoscitiva del mismo modo que cualquier otra reacci贸n perceptiva o inteligente.

Lo que el sentido com煤n llama 鈥渟entimientos鈥 e 鈥渋nteligencia鈥, consider谩ndolos como dos 鈥渇acultades鈥 opuestas entre s铆, son simplemente las conductas relativas a las personas y las que se refieren a las ideas o a las cosas: pero en cada una de esas conductas intervienen los mismos aspectos afectivos y cognoscitivos de la acci贸n, aspectos siempre unidos que en ninguna forma caracterizan facultades independientes.

M谩s a煤n, la inteligencia no consiste en una categor铆a aislable y discontinua de procesos cognoscitivos. Hablando con propiedad, no es una estructuraci贸n entre otras: es la forma de equilibrio hacia la cual tienden todas las estructuras cuya formaci贸n debe buscarse a trav茅s de la percepci贸n, del h谩bito y de los mecanismos sensomotores elementales. Hay que comprender, en efecto, que, si la inteligencia no es una facultad, esta negaci贸n implica una continuidad funcional radical entre las formas superiores del pensamiento y el conjunto de los tipos inferiores de adaptaci贸n cognoscitiva o motriz: la inteligencia no ser铆a, pues, m谩s que la forma de equilibrio hacia la cual tienden estos 煤ltimos.

Ello no significa, naturalmente, que un razonamiento consista en una coordinaci贸n de estructuras perceptivas, ni que percibir equivalga a razonar inconscientemente (a煤n cuando ambas tesis hayan sido sostenidas), pues la continuidad funcional no excluye en forma alguna la diversidad ni tampoco la heterogeneidad de las estructuras. Cada estructura debe concebirse como una forma particular de equilibrio, m谩s o menos estable en su campo restringido y susceptible de ser inestable en los l铆mites de 茅ste. Pero esas estructuras, escalonadas por sectores, deben considerarse como sucedi茅ndose seg煤n una ley de evoluci贸n tal que cada una asegure un equilibrio m谩s amplio y m谩s estable a los procesos que interven铆an ya en el seno de la precedente. La inteligencia no es as铆 m谩s que un t茅rmino gen茅rico que designa las formas superiores de organizaci贸n o de equilibrio de las estructuras cognoscitivas. Este modo de hablar implica primero una insistencia sobre el papel capital de la inteligencia en la vida del esp铆ritu y del mismo organismo: equilibrio estructural de la conducta, m谩s flexible y a la vez durable que ning煤n otro, la inteligencia es esencialmente un sistema de operaciones vivientes y actuantes. Es la adaptaci贸n mental m谩s avanzada, es decir, el instrumento indispensable de los intercambios entre el sujeto y el universo, cuando sus circuitos sobrepasan los contactos inmediatos y moment谩neos para alcanzar las relaciones extensas y estables. Por otra parte, este mismo lenguaje nos prohibe delimitar la inteligencia en cuanto a su punto de partida: ella es un punto de llegada, y sus fuentes se confunden con las de la adaptaci贸n sensomotriz en general, as铆 como, m谩s all谩 de ella, con las de la adaptaci贸n biol贸gica misma.

Naturaleza adaptativa de la inteligencia. Si la inteligencia es adaptaci贸n, convendr谩 que ante todo quede definida esta 煤ltima. Ahora bien, salvo las dificultades del lenguaje finalista, la adaptaci贸n debe caracterizarse como un equilibrio entre las acciones del organismo sobre el medio y las acciones inversas. 鈥淎similaci贸n鈥 puede llamarse, en el sentido m谩s amplio del t茅rmino, a la acci贸n del organismo sobre los objetos que lo rodean, en tanto que esta acci贸n depende de las conductas anteriores referidas a los mismos objetos o a otros an谩logos. En efecto, toda relaci贸n entre un ser viviente y su medio presenta ese car谩cter espec铆fico de que el primero, en lugar de someterse pasivamente al segundo, lo modifica imponi茅ndole cierta estructura propia. As铆 es c贸mo, fisiol贸gicamente, el organismo absorbe substancias y las transforma en funci贸n de la suya. En el terreno de la psicolog铆a sucede lo mismo, salvo que las modificaciones de que se trata no son ya de orden substancial, sino 煤nicamente funcional, y son determinadas por la motricidad, la percepci贸n y el juego de las acciones reales o virtuales (operaciones conceptuales, etc.). La asimilaci贸n mental es, pues, la incorporaci贸n de los objetos en los esquemas de la conducta, no siendo tales esquemas m谩s que la rama de las acciones susceptibles de repetirse activamente.

Rec铆procamente, el medio obra sobre el organismo, pudiendo designarse esta acci贸n inversa, de acuerdo con el lenguaje de los bi贸logos, con el t茅rmino de 鈥渁comodaci贸n鈥, entendi茅ndose que el ser viviente no sufre nunca impasiblemente la reacci贸n de los cuerpos que lo rodean, sino que esta reacci贸n modifica el ciclo asimilador acomod谩ndolo a ellos. Psicol贸gicamente, encu茅ntrase de nuevo el mismo proceso, en el sentido de que la presi贸n de las cosas concluye siempre, no en una sumisi贸n pasiva, sino en una simple modificaci贸n de la acci贸n que se refiere a ellas. Dicho esto, puede entonces definirse la adaptaci贸n como un equilibrio entre la asimilaci贸n y la acomodaci贸n, que es como decir un equilibrio de los intercambios entre el sujeto y los objetos.

En el caso de la adaptaci贸n org谩nica, tales intercambios, cuando son de naturaleza material, suponen una interpretaci贸n entre tal o cual parte del cuerpo viviente y tal o cual sector del medio exterior. En cambio, la vida psicol贸gica comienza, como hemos visto, con los intercambios funcionales, es decir, en el punto en que la asimilaci贸n no altera ya de modo fisicoqu铆mico los objetos asimilados, sino que los incorpora simplemente en las formas de actividad propia (y donde la acomodaci贸n modifica s贸lo esta actividad).

Compr茅ndese entonces que, a la interpenetraci贸n directa del organismo y del medio, se superponen, con la vida mental, intercambios mediatos entre el sujeto y los objetos, los que se efect煤an a distancias espacio-temporales cada vez m谩s grandes, y seg煤n trayectos cada vez m谩s complejos. Todo el desarrollo de la actividad mental, desde la percepci贸n y el h谩bito hasta la representaci贸n y la memoria, como las operaciones superiores del razonamiento y del pensamiento formal, es as铆 funci贸n de esta distancia gradualmente creciente de los intercambios, o sea, del equilibrio entre una asimilaci贸n de realidades cada vez m谩s alejadas de la acci贸n propia y de una acomodaci贸n de 茅sta a aqu茅llas. En este sentido la inteligencia, cuyas operaciones l贸gicas constituyen un equilibrio a la vez m贸vil y permanente entre el universo y el pensamiento, prolonga y concluye el conjunto de los procesos adaptativos. La adaptaci贸n org谩nica no asegura, en efecto, m谩s que un equilibrio inmediato, y consecuentemente limitado, entre el ser viviente y el ambiente actual, Las funciones cognoscitivas elementales, tales como la percepci贸n, el h谩bito y la memoria, la prolongan en el sentido de la extensi贸n presente (contacto perceptivo con los objetos distantes) y de las anticipaciones o reconstituciones pr贸ximas. Unicamente la inteligencia, capaz de todas las sutilezas y de todos los subterfugios por la acci贸n y por el pensamiento, tiende al equilibrio total, con vista a asimilar el conjunto de lo real y a acomodar a 茅l la acci贸n que ella desease de su sujeci贸n al hic y al nunc iniciales.

[...]


O texto integral est谩 dispon铆vel na fonte indicada acima.


Nenhum Coment谩rio »

Comente esta p谩gina.

Novo coment谩rioInscreva-me aos seus feeds

Verifique no mapa do blog se h谩 outras p谩ginas que interessam a voc锚. Ou utilize a ferramenta de busca, no alto da p谩gina 脿 direita.

URL de TrackBack


Powered by WP Hashcash

Software Livre WordPress